
Ana me envía estas fotos, estos detalles de Villa Rosario (Hotel Villarosario), en Ribadesella, y me cuenta lo siguiente:
Hola y gracias por dejarme participar en vuestra bellisima página. Siempre me han encantado las casonas de indianos y las casas antiguas abandonadas, por el halo de misterio que muchas de ellas encierran y por sus historias. Pero nunca me atrevo a entrar en ninguna por miedo y por respeto, y también en parte por que mi pareja me reprende cada vez que intento algo, en fin, que se le va a hacer, el amor manda.
Con Villa Rosario parecia que me ató cierta conexión desde que la descubrí hace muchos años y me prometí que pasaría allí una noche especial. Pues bien, eso sucedió este año el 8 de diciembre, en pleno temporal de nieve en Asturias y la verdad es que la decepción fue mayuscula, me esperaba encontrar restos de su esplendor interior y lo que vimos fue un hotel más de 4 estrellas, eso si, encerrado en una carcasa espectacular. Como detalle soló deciros que el cabecero de la cama estaba realizado con las antiguas contraventanas y puertas originales de la casa.
Aqui os mando unas fotos que espero os gusten, amanecio un día precioso y estabamos rodeados de nieve por todas las montañas llegar a mi casa fue una odisea y aún así merecio la pena.
Gracias por todo y saludos.
Ana, si te gustan las casa de indianos pásate por el blog de Roberto, que es una enciclopedia: Casonas de indianos
Y desde luego, “love rules”…
Gracias por tus fotos y un beso.


Preciosa casa, una lástima esa decepción, pero a veces sucede que nos creamos unas espectativas demasiado altas. Ains…
Saludotess
Ana,
Si quieres alucinar con un hotel indiano vete a Figueras (Castropol) al Hotel Peñalba.
No sabria decirte que es mejor si el hotel o una conversacion con la dueña.
Una experiencia mágica
Muxu
Sin duda es mejor la conversación con la dueña, aunque el hotel es muy agradable, salvo el servicio de bar…..
Eh, eh, eh: la dieta: el bodorrio: el vestido… No te digo ná.
Es lo que suele pasar. Prácticamente la única salida que tienen estas casas es convertirse o bien en hotel o en apartamentos, porque, seamos realistas, ya no es sólo la pasta que tendrías que gastarte en una buena rehabilitación, con detalles, mimo, paciencia, es que a ver quien es el guapo que se hace cargo del mantenimiento. Os imaginais sólo en calefacción por el invierno? el IBI anual? Eso pocos bolsillos lo aguantarían. Y mucha gente con pasta no tiene la sensibilidad de ver la belleza de esos edificios y prefiere fabricarse un bunker a su medida. Yo en eso no tengo nada que objetar, cada uno con su dinero hace un pandero. Obviamente, a mí que me dieran la casa+pasta, ni me plantearía hacerme otra. Quizás tendríamos que pensar que la otra opción que queda a la reconversión de las casas para uso comunitario u hostelero es la ruina, el irse al suelo. Así que yo no sé que pensais vosotros, yo prefiero el edificio-hotel-apartamentos antes de otra Villa Excelsior.
Pero es un buen tema de debate. Lo trataremos en la reunión, cuando lleguen los chupitos.
Para mí lo ideal sería que se convirtiesen en museos de sí mismas, de lo que allí ocurrió y las gentes que las habitaron: fotos, muebles, cacharros de cocina, cuadros… Ya sé que esto es inviable, no me regañes. Lo del hotel solo me parece bien si la casa conservase todas sus características. Peñalba es un buen ejemplo, a pesar de que su encantadora dueña se haya pasado tres pueblos en lo kitsch, pero podría valer, antes que la ruina. Ya sabes lo negativo que me estoy volviendo en todo este tema de la villa. Estoy defraudado con lo que al final esto ha supuesto, salvo en que os he “conocido” a vosotros. Me da “miedo” volver allí: la última vez me sentí fatal, así que ya podéis hacerme reír, o algo. Beso.
Oye, Sinuhé, tú, con las ganas que dices que tienes de venir a la reunión y no puedes, no encontraste en ese blog tuyo alguna cosa tipo tele-transportación, el don de la ubicuidad, desdoblamiento corporal o viaje a través de la realidad para que te puedas unir a la fartucada?
Zanobbin, siempre da miedo enfrentarse uno a sus recuerdos. Pero creo que tu miedo tendría que venir de tener que estar con un puñao de elementos como nosotros, que empezaremos a hablar y no callaremos así nos maten. Llévate el frasco de las sales o tres cajas de Gelocatil; conbinados con la sidra, el vino, los chupitos y las copas te harán muuuuucho más llevadero el trance, ja,ja,ja.