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La primera vez que estuve en Villa Excélsior fue en noviembre de 1990 ó 1991, no lo recuerdo bien.
Cuando viajas, hay lugares, personas y cosas que marcan tu vida para siempre. O al menos esa es la sensación que tengo yo de mi primera visita a Villa Excélsior, de mis recorridos adolescentes por las carreteras del interior montañoso de la provincia de Alicante, de muchas de mis excursiones por la Asturias profunda de hace muchos años y que se parecía tan poco a la actual. Eso en casa, claro. Y más lejos, de todo lo que concierne a la India, que es un sitio inexplicable; de la contemplación de Manhattan al atardecer desde el River Café, de los delfines cantando en la proa de nuestro barco en algún punto perdido del océano; de la gente de Cuba, por ejemplo; o las tormentas, los colores de la tierra y del mar de tantos y tantos sitios: comidas, olores, miles de miradas…
Encontré Villa Excélsior de casualidad, un día muy gris y frío, acompañado de unos amigos que dejaron de serlo y de un novio que también.
No puedo explicar aquí y ahora qué supuso para mí, para todos nosotros, aquella primera visita a ese lugar mágico. Me costó escribir un libro entero que no acabaré nunca y no leerá nadie; un novelón interminable, fruto del impacto que aquella inocente excursión me produjo, de lo absurdo de mis interiores y de que me sobraba mucho tiempo. Y no fue solo la casa (que era una ruina maravillosa), ni el jardín (una selva entonces y un erial deprimente ahora), sino que por aquel entonces Villa Excélsior aún estaba habitada por un fantasma de carne y hueso (poca carne, la verdad) que nos contó historias, grandezas antiguas y penas de ese momento, dejándonos encima una carga pesada de moho, frío y soledad a mantas. El día gris y lluvioso que pasamos con aquella mujer me dejó toda la noche (todo el mes, todo el año) helado y triste. Repito: no puedo explicarlo ahora. No creo explicarlo muy bien en el libro tampoco, pero le he dedicado páginas y páginas, así que sería más fácil hacerse una idea si se leyera (si se acabara, si se publicase).
Volví a Villa Excélsior alguna vez más en vida de mi fantasma, la primera pocos meses después, para encontrarla más animada, más alegre y con mejor aspecto. Mi novio (al que aún no había conseguido reconvertir), que era y es mucho más decidido y listo que yo, consiguió adecentar al fantasma, plantarle una peluca rubia y un ajado visón que encontramos en algún armario, para llevárnosla a comer fuera, una reina paseando por sus dominios. Hubo más historias y también menos hechizo.
Han pasado 18 años y hace unos meses volví de nuevo a Villa Excélsior. Y creo que no debí hacerlo. Sabía que mi fantasma había muerto años atrás, así que no sabía qué me iba a encontrar. La casa de mis sueños, de mis pesadillas, al menos exteriormente, sigue prácticamente igual, es decir, hecha una ruina. No sé de quién será ahora, si es que la familia al final consiguió vender aquello tras la muerte de Esther. Pero nadie parecía haber hecho nada. No pude entrar como las otras veces, pero casi preferí no hacerlo. Recordaba la ruina llena de lluvia y de muebles preciosos, las paredes enteladas, los baños, el cuartito del torreón…, y no quería entrar y no encontrar nada de todo eso.
El jardín de Villa Excélsior, que da nombre a este blog y que yo no conocí en sus buenos tiempos, no existía en absoluto. Los grandes árboles que conservo en mi memoria, los frutales, los bancos, la maleza…, todo ha desaparecido, o casi todo. Sólo vi unas tristes cabras comiéndoselo todo, un caballo famélico que se acercó rápido a la verja de entrada y un triste perrito que ladró tres veces, gruñó un poco más y se tumbó debajo de un carro que alguien había dejado allí.

(La foto utilizada es de Ura2006)

VIDEO VILLA EXCELSIOR 1990-1991:

Videos de 2011:

Villa Excélsior 2011 parte 1

Villa Excélsior 2011 parte 2

Mucha más información, comentarios y fotos sobre Villa Excélsior en las entradas siguientes y en los enlaces (“Más Villa Excélsior”).

No dejéis de leer los comentarios a cada entrada.

MAS POSTALES

JesusMartin

Buscando un poco he encontrado este dibujo de Jesús Martín en su blog, y alguna otra foto que creo no he colgado aún:

RominikaH:

RominikaH_1 RominikaH_2

Vero Rey:

VeroRey_4  VeroRey_2 VeroRey_1VeroRey_3

GRANELL

Federico-Granell-villa-excelsior-2014

Gracias a Ramón me entero de que en la galería Utopía Parkway (C/ Reina, 11 – Madrid) está exponiendo Federico Granell una colección llamada “Los últimos veranos” en la que hay dos cuadros que tienen a la villa como tema. Os dejo imágenes de ambos, la foto que me envía Ramón (gracias mil veces) con la reseña que apareció en El Comercio, el enlace a la página web de Utopía y otro a un vídeo sobre la exposición y el autor. Por cierto, mi cumpleaños ha sido hace nada.

Federico Granell Villa-Excesior-interior-2014

Federico-Granell-villa-excelsior-comercio

http://www.galeriautopiaparkway.com/home/

http://www.rtpa.es/sociedad:El-pintor-cangues-Federico-Granell-expone-de-nuevo-en-Madrid_111430141998.html

HOTEL VILLA EXCELSIOR

LNE_25.04.15

Me avisa Aurora de que La Nueva España ha publicado esto hoy mismo.
No sé si Villa Excélsior es lo que necesita Valdés y Luarca para salir de la crisis, como afirma tan optimista el concejal. Lo que espero es que los propietarios del nuevo hotel nos compensen con unas cuantas noches gratuitas por la enorme publicidad que les hemos hecho durante estos últimos seis o siete años. Y como Rakel se ha pedido la suite del torreón, yo me pido la de la ventana misteriosa, a ver si me reencuentro con algún fantasma. Besos a todos.
(El enlace al artículo: http://www.lne.es/occidente/2015/04/25/empresa-proyecta-hotel-villa-excelsior/1746690.html)

RONDA IBERIA ABRIL 2015

JGL_Iberia

A pesar de la cara de ataque gastrointestinal y de los errores (no nací en el 67, el blog no comenzó en 1998 sino en 2008 y, sobre todo, nunca dije esa frase tremenda: “…lo que yo querría sería comprar este sitio y vivir aquí”), es un placer comunicar a todo el mundo que la revista Ronda de Iberia (la que dan en los aviones) ha hecho un reportaje, “Tras la huella de los indianos”, en su número de Abril, para el que nos llamaron a Marta Llavona, Roberto Urruticoechea (del blog “Casonas de indianos”) y a mí. Marta y Roberto fueron más afortunados porque pudieron acceder a sus respectivas casonas (La Javariega y la Quinta Guadalupe) e igual hasta se tomaron un café. A mí me quedó el viento, la lluvia y el frío que parecen rodear siempre mis visitas a Villa Excélsior. Menos mal que me acompañaron Ascen, Roberto y Mariam (que es como la choferesa negra de Cela pero blanca y mucho más entretenida). También pude ver a Aurora unos minutos, le envío un beso fuerte desde aquí.

Cualquier cosa que mueva y remueva el tema de la villa me parece importante, y esta es una revista que ojea o lee muchísima gente, así que ahí estamos. Dar las gracias a Beatriz González Aranda, Elsa Fernández Santos y Luis de las Alas por su trabajo y su interés. Y a Enrique Martínez Luna por sus preciosas fotos: siento mucho que hayan publicado solo una y a un tamaño tan pequeño. Te debo una copa.

Este es el enlace al reportaje completo:

http://www.ink-live.com/emagazines/ronda/1892/april-2015/#56 Y estas las partes de Roberto y Marta: Roberto Llavona

NAT

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Nat me envía estas fotos que ha hecho hace nada. Creo que es su primera visita a Villa Excélsior y, por lo que cuenta, aquello era un poco parque temático. Tampoco pudo entrar. Me dice: “…estuve hace unos días por allí, imagino que la cantidad de gente alrededor era debido a la semana santa y no me atreví a saltar ningún muro, también que estaba mi novio y es policía así que no me deja cometer ilegalidades en su presencia, jejejej. La casa está en estado penoso no, lo siguiente, aunque eso ya lo sabes, y encima se oían ventanas dar golpes por el viento y todo el rato tuve ganas de entrar a cerrarlas para que no se rompiese lo poco que queda. El rato que pasé por allí fuera me estuvo vigilando una señora mayor sin quitarme ojo, imagino que ya debe conocer las intenciones de los que la merodeamos que no es otra que la de entrar. El jardín por lo que vi lo deben hacer cortado algo pero debe hacer mucho que nadie va…”
Creo que a muchos nos haría falta un novio poli como el de Nat… (para no hacer tonterías, Mariam, que te conozco)
Gracias por las fotos, Nat, y hasta cuando quieras.

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BUENAVENTURA

Lea Pontain me envía un enlace a este libro que desconozco y que, una vez más, tiene a Villa Excélsior (desfigurada, eso sí) en su portada. Aunque he de decir que, en mi opinión, el diseño te quita las ganas de leerlo…

ENDIKA BIS

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En marzo de 2013 colgué unas preciosas fotos de Enrique (ENDIKA) y escribí un texto del que ahora, casi dos años después, podría repetir todas y cada una de las palabras. O casi. Porque las que escribí con más intención fueron, una vez más, una estupidez.
Ayer, gracias a Mariam, vi estas fotos que Enrique hizo en marzo de 2014, tan bonitas como las del año anterior, y que cuelgo aquí sin pedirle, esta vez, permiso.
También recomiendo muy mucho visitar su página en flickr:
https://www.flickr.com/photos/endika2003/

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